La creación de nuevas apps debe ser un trabajo de colaboración

Los mayores problemas con los que se encuentran muchas de las apps que son lanzadas en la actualidad, y en particular, las relacionadas con salud, bienestar y estilo de vida, son, junto a la seguridad, su falta de validez científica y la carencia de un plan de comunicación en su lanzamiento.

El mercado ofrece hoy en día numerosas aplicaciones móviles relacionadas con la salud pero son pocas aquellas en las que han participado en su desarrollo y lanzamiento profesionales especializados, pacientes y/o usuarios. Es necesario implicar tanto a pacientes como a profesionales en el diseño de estos dispositivos tecnológicos. El aval científico de las apps de salud y estilo de vida implica que realmente cumplen el objetivo para el que están diseñadas y pueden representar una herramienta valiosa en la prevención o tratamiento de enfermedades y en el fomento de hábitos saludables. 

Así, la participación del profesional sanitario es necesaria para aportar el suficiente conocimiento científico y rigor, así como objetivos realistas, mientras que la colaboración de pacientes es básica para comprender cuáles son sus necesidades y comprobar que la aplicación es comprensible y fácil de usar para ellos.

Si fuera mucho mayor el número de aplicaciones que contaran con aval científico también sería más sencillo vencer las reticencias de algunos profesionales sanitarios a participar en ellas y a “recetarlas”.

Por otra parte, además de en su desarrollo, la colaboración multidisciplinar también es básica en el lanzamiento comercial de estas apps. Los profesionales de la comunicación y marketing son indispensables en esta fase para diseñar un plan  adecuado que permita dar a conocer la app entre sus potenciales destinatarios. Cuando no ocurre esto, lo más frecuente es que se vean relegados al olvido y fracasen tantos esfuerzos anteriores.

 

¡Cuidado con los vendedores de humo en Comunicación y Marketing!

Las épocas de cambio son un marco ideal para la innovación y la transformación, empujan a los profesionales a renovarse y a ser mucho más creativos. Pero también constituyen un buen caldo de cultivo para vendedores de humo, que disfrazan su falta de conocimientos y formación con mucha labia, un aparente exceso de seguridad y promesas de improbables beneficios para los clientes. En el sector de la Comunicación y Marketing  hay unos cuantos  y algunos directivos sin experiencia se dejan deslumbrar por sus presuntas cualidades. Se trata de falsos profesionales que ofrecen resultados mágicos y cursos con los que el directivo aprenderá presuntamente en menos de una semana Comunicación y Marketing para gestionar eficazmente su empresa (lo que es completamente imposible).

Cómo identificar a los verdaderos profesionales

El quid de la cuestión es ¿cómo reconocer a los verdaderos profesionales de Comunicación y Marketing de estas personas sin formación ni experiencia  y evitar que empresas y directivos   “piquen” en sus tentadoras redes? He aquí las principales diferencias:

  • El conocimiento de los medios de comunicación  de estos falsarios es prácticamente nulo frente a la experiencia de los profesionales de comunicación que llevan años tratando con los periodistas de diferentes  sectores. Los profesionales conocen los medios y sus posibles necesidades y tratan de aprovechar todas las oportunidades de comunicación que surjan en favor de sus clientes, aprovechando este conocimiento. Las personas sin formación ni conocimientos, para enmascarar su ignorancia, intentan menospreciar el impacto y relevancia de los medios y buscan apoyarse en contactos personales perecederos. Pueden meter un “gol” aislado aprovechando algún contacto pero no tienen metodología de trabajo ni experiencia para, de forma estructurada, establecer y mantener relaciones con los medios.
  • Estos intrusos hablan mucho sin decir nada. Elaboran alambicados discursos con escaso contenido y adorno mientras que los profesionales de comunicación verdaderos siempre van al grano y no hacen perder el tiempo a sus clientes.
  • Los oportunistas  tienen currículos difíciles de contrastar y trayectorias sin comprobación clara (como si de un falso máster se tratara). Aseguran haber sido asesores personales de ignotos directivos más allá del charco y el resultado de su trabajo no es tangible. En cambio, el profesional de comunicación y marketing puede demostrar su trayectoria con ex clientes y los proyectos que ha desarrollado con resultados cuantificables.
  • Los “vendedores de humo” no saben nada del impacto de las nuevas tecnologías. Tienden a estar desactualizados y, por ello, basan todo su impacto en el atractivo personal y en grandes logros pasados que no se pueden comprobar.
  • Estos “aduladores”  prometen objetivos inalcanzables a quienes les quieren escuchar, rendidos a sus cantos de sirena. Saben calibrar la ambición personal de algunos de sus clientes  y aprovecharlo en su beneficio pero no trabajan para el bien  y la reputación de las organizaciones.

Sin egos ni personalismos

Para concluir, los verdaderos profesionales de la comunicación y marketing trabajan por sus clientes sin egos ni personalismos. Los vendedores de humo terminan fracasando con el paso del tiempo pero las principales perjudicadas son las empresas que han confiado equivocadamente en ellos. Su reputación se ve dañada  con sus errores y su falta de profesionalidad y su inversión económica cae en saco roto.

Hay que dar valor a la especialización, experiencia profesional y formación en Comunicación y Marketing. Así todos ganamos.