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Hace algún tiempo asistí a un congreso en el que participó la directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), María Neira. La especialista destacó el papel de los profesionales sanitarios en la transformación de la sociedad. Neira subrayó la importancia de dar mayor relevancia a la prevención y subrayó el papel clave de la Comunicación en la nueva Sanidad. Además, la  representante de la OMS abogó por un vínculo más estrecho entre los profesionales sanitarios y periodistas y conminó a difundir más noticias positivas relacionadas con salud, no solo informaciones negativas.

La idea no es  nueva y puede que muchos expertos  coincidan con la verdad de estas afirmaciones pero el problema surge al plantearse cómo hacerlo y qué papel ha de tener el periodista en este proceso.  ¿Es posible y reivindicable un papel más activo de los periodistas  en la concienciación de la población, en colaboración con profesionales? ¿Se les puede exigir a los informadores esta función?

La realidad del periodismo

Desafortunadamente, la realidad del sector en España ofrece un panorama nada propicio para este fin. Nos encontramos con periodistas cargados de trabajo, sin apenas tiempo para contrastar fuentes y con una necesidad cada vez mayor de inmediatez y de difundir sus informaciones casi instantáneamente en redes sociales y diferentes plataformas. Periodistas que han de lidiar con el denominado “periodismo ciudadano” y con influencers que parecen tener más peso que ellos en la propagación de noticias entre ciertos sectores de la ciudadanía.

Un escenario que no invita a la búsqueda de un papel mucho más relevante en la toma de conciencia de la población ni a la búsqueda de vías de colaboración con profesionales.

Si queremos que los periodistas colaboren más estrecha y coordinadamente con los profesionales de la salud en la difusión de campañas y valores positivos  habría que proporcionarles las herramientas imprescindibles para ello: tiempo para la reflexión, más espacios de opinión en sus medios de comunicación, más libertad y más transparencia por parte de las instituciones.

Y, por otra parte, hay otro aspecto que no debemos olvidar y que algunos periodistas se encargan de recordarnos de forma periódica: la principal función del periodista es informar y no formar. ¿Hasta qué punto puede reclamárseles un papel adoctrinador o movilizador de conciencias? ¿Y una toma de posturas activa en determinados temas? Es posible que algunos profesionales consideren que hacen mejor su trabajo limitándose a contar lo que pasa en base a su código deontológico sin mayor reflexión o toma de postura activa.

Mucho que cambiar para ayudar a transformar

En todo caso, con las herramientas o recursos mencionados anteriormente sí sería más factible reclamar el compromiso de los periodistas en la transmisión de noticias más positivas y en la difusión de valores constructivos.

Por lo tanto, creo que efectivamente los periodistas pueden desempeñar un papel mucho más activo en  la transformación de la sociedad, pero no en el entorno actual. Habría que modificar sustancialmente sus condiciones de trabajo. Y este cambio requeriría un compromiso mucho mayor de los dueños de medios de comunicación, profesionales y gestores públicos, así como una valoración mucho mayor del trabajo que realizan estos periodistas por parte de todos los agentes sociales.