Teléfono: 901 009 525

¿Os suena el término“clickbaiting”? Para los periodistas se ha convertido en los últimos tiempos en un concepto muy cercano y, en ocasiones, odiado. El “clickbaiting” es uno de los recursos más empleados en la actualidad para generar tráfico web online y convertir una noticia en viral, pero para muchos profesionales es también sinónimo de falta de rigor informativo, alarmismo y fuente de numerosas fake news.

Combatir el clickbaiting no es fácil pues se ha convertido para muchos medios de comunicación en una forma de atraer la atención sobre sus contenidos y atraer publicidad. Sin embargo, el clickbaiting no debe ser una excusa para publicar contenidos no contrastados, con titulares amarillistas y engañosos, que sirvan de anzuelo para captar la curiosidad y cuya finalidad primordial no sea informativa.

En las informaciones de salud, por ejemplo, estos contenidos, que pueden dar cabida a fake news, son especialmente preocupantes pues se están tratando temas muy delicados, asociados con frecuencia a enfermedades graves o alertas sanitarias y que pueden llegar a provocar el pánico entre la población.

Clickbaiting y periodismo

Para diversos expertos, la práctica del clickbaiting es completamente antagónica del periodismo e incluso vulnera el código deontológico de la profesión. En demasiadas ocasiones el clickbaiting no respeta los principios que han de regir la elaboración de una buena información. Nunca es justificable un titular que solo busca llamar la atención y que no tiene una relación directa con la noticia que se lee después. La información no debe estar supeditada a estrategias de marketing.

Los periodistas saben que tienen una importante responsabilidad hacia sus lectores y los medios de comunicación han de servir de contrapeso ante la facilidad que tienen los contenidos malos de hacerse virales.

Así, todos los que participamos en el proceso de generar información de salud tenemos que estar vigilantes ante las malas prácticas de clickbaiting, denunciando titulares que encierran bulos de salud o que no cumplen con el rigor informativo y la calidad mínima exigibles.